Opciones quirúrgicas
y no quirúrgicas
Al tratar las várices, se deben tener en cuenta varios datos.
El tratamiento es posible porque tenemos dos sistemas venosos: un
sistema venoso superficial y un sistema venoso profundo. Esto es
importante porque tenemos “venas de repuesto”. La eliminación
de estas várices azules y retorcidas no afectará la
circulación.
Extirpación quirúrgica: flebectomía ambulatoria
Se realizan incisiones diminutas en la piel en forma indolora,
y la vena afectada es extirpada por segmentos. El período
de recuperación es breve y se pueden retomar las actividades
rápidamente.
Eliminación no quirúrgica: ablación
La ablación trata la várice desde el interior. Administra
calor en la vena, a través de un catéter. Este procedimiento
se realiza con energía de radiofrecuencia o con energía
láser.
Radiofrecuencia
Se introduce un catéter especial en la várice. El
catéter tiene una punta, que se calienta. Una vez que el
catéter está colocado, se calienta, lo cual hace que
la vena se contraiga y finalmente, sea absorbida por el organismo.
Tratamiento con láser
Se introduce una fibra muy pequeña en la várice.
La fibra emite energía láser que calienta la parte
interna de la várice. La vena se contrae y es eventualmente
absorbida por el organismo.
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